Juan Carlos Osorio rezó después del triunfo




No sólo la estrategia destaca al técnico de Nacional como un personaje especial. También lo identifican sus gestos y cábalas en los partidos.

Osorio revivió la imagen ‘frenética’ de Marcelo Bielsa sobre el césped del campo que le rinde tributo a su nombre. Gritos, apuntes, caminatas interminables con la cabeza inclinada y un sinfín de gestos le dieron ese toque ‘bielsístico’ al risaraldense en Rosario. Y para terminar su ritual, una vez se consumó la clasificación, el técnico salió raudo hacia el centro del campo con una botella de agua, se arrodilló y empezó a rezar. Fueron 36 segundos de introspección en medio de la algarabía y el desconcierto de los hinchas de Newell’s.

Bielsa es un ‘Loco’ del fútbol. Lo vive con pasión y desenfreno. Tal como lo hace Osorio, un ‘Loco’ cuerdo y educado del mundo de la pelota. Su locura radica en la obsesión por los detalles y en la búsqueda constante de la perfección, aunque sepa que en su profesión siempre habrá error. Nadie podrá saber a ciencia cierta el contenido de ese diálogo tan íntimo con camándula en mano, que ya es una marca registrada del técnico más ganador de la historia ‘Verdolaga’. Ni las cámaras ni los fotógrafos ni la alegría de un triunfo rotundo en un escenario hostil, le quitaron la concentración en su rezo.

Antes de pararse se persignó tres veces y se marchó tranquilo. Fue su momento de paz. Su intimidad en un momento de fervor absoluto.